Senderismo en Santa Ana (Cáceres). Por Inés Cercas

Ruta de los pozos

Datos de la Ruta: Origen: Casco Urbano. Destino: Pozos y Molino Santa Ana. Distancia: Aprox 4,2 km. Diferencia de Cotas: 30 metros. Dificultad: Media-Alta

Desde los primeros asentamientos, el hombre ha intentado permanecer cerca del agua. Su existencia es condición indispensable para la vida y, por ello, no podía establecerse lejos de una fuente, un manantial, un lago, un arroyo o un río que satisficiese sus necesidades en este sentido. A medida que se hicieron los establecimientos más estables fue haciéndose necesario complementar lo aportado por la naturaleza con obras realizadas por el hombre. Surgieron así los primeros intentos de almacenar el agua en distintos depósitos más o menos elaborados que permitiesen disponer de ella en períodos de carencia. Surgirían así los pozos. Los pozos de Santa Ana, al igual que en el resto de la región natural extremeña, han sido a lo largo de los siglos un elemento arquitectónico peculiar y funcional.

Este patrimonio es poco conocido y no muy extendido en Extremadura y España. Nos atreveríamos a calificarlos como "suntuosos" esta es la razón de que hayamos construido la ruta de los pozos, ya que entendemos que al visitante le encantará verlos y admirarlos.

Creemos que es muy positivo favorecer el recorrido a pie porque nos encontramos en una zona rural, con abundante vegetación que hace muy atractivo y aconsejable el recorrido, al mismo tiempo que disfrutamos de sus parajes. La mayor parte de estos pozos tienen notables alicientes ya que van unidos a tradiciones que hacen más atractivo el recurso.

Recorreremos por su importancia y conocimiento los siguientes: pozo “Huerto Arriba”, pozo “Lejío La Ruiza”, pozo “Ejido”, pozo “La Fuente”, pozo “Nuevo”, pozo “El Pozuelo” y por último el pozo de “La Dehesa”.

Historia de los pozos de Santa Ana

Pozo Huerto Arriba

Se tiene constancia de estos mecanismos artificiales de obtención de agua de las capas subterráneas, en el término municipal de Santa Ana, desde épocas antiguas.

El pozo es una excavación en el subsuelo buscando una vena subterránea de agua.

Por los juncos verdes y la humedad se sabía que había un venero (de donde manaba el agua) y se comenzaba a cavar con pico y pala hasta que ésta comenzaba a manar.

La construcción de estos pozos era debida a que el nivel freático se encuentra muy somero, de manera que no es preciso profundizar mucho para su construcción.

La profundidad de los pozos se medía en metros, no se sabe exactamente la medida de cada uno de ellos, lo que si es cierto es que son pozos poco profundos.

La construcción de un pozo exigía una obra sólida, pues de otro modo tiende a cegarse. Al profundizar, conforme se iba excavando, se realizaba un muro de mampostería para poder sostener la tierra, de modo que esta no cayese sobre el agua limpia. Se dejaban hendiduras en el muro por las que fluía el agua.

Este pozo está ubicado en el campo, es un pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan.

La parte más monumental del pozo es el brocal, desde donde se realiza el acceso para sacar el agua, de un metro de altura. Está adornado con brocal de piedra en forma cuadrada (los brocales en la actualidad aún se conservan en todos los restos que nos quedan de este modelo arquitectónico). Se cobija bajo una bóveda. Los pozos de Santa Ana presentan homogeneidad en lo que a su arquitectura se refiere.

Era un pozo de agua potable.

Pozo ejido La Ruiza

El nombre de este pozo parece ser que proviene del barrio en el que encuentra ubicado, “Lejío La Ruiza”.

Se encuentra en el casco urbano, cercano a las viviendas. Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Adornado con brocal de piedra en forma cuadrada donde se apoyaba la gente para sacar los cubos. Se sacaba el agua con calderetas atadas a una soga.

Rodean al pozo un muro superficial, parece ser que era usado para facilitar el trabajo cuando los hombres iban con los burros y los cántaros en las aguaderas, se subían ahí sin necesidad de sacar los cántaros para llenarlos.

Podemos ver un tramo descubierto de escaleras de piedra que dan acceso al manantial, éstas escaleras eran utilizadas para facilitar la subida en su construcción así como para facilitar su limpieza.

Se utilizaba como uso doméstico no relacionado con el consumo directo, como la limpieza de las casas, el escalado, fregar los suelos, regar las macetas, lavado y aseo. El agua también se usaba para mojar la paja cuando se hacían los ataderos para la siega y también se sacaba con calderetas para los animales de casa. No era agua potable.

El ir a por el agua, lo hacían generalmente las mujeres, aunque si es verdad que las clases altas disponían de caballerías y criados. Con los cántaros, dirección a los pozos, iban las mujeres a por el agua con el cántaro a la cadera, o a la cabeza. Estos cántaros los vendían en otros pueblos pues los alfareros del pueblo no los fabricaban. Eran de barro, se rompían con facilidad, muy panzudos, siendo lo de abajo más estrecho, igual a la parte de arriba (boca). Los cantaros los había de diferentes tamaños, las muchachas empezaban a ir a por agua con los pequeños y a la cadera, después con los grandes y a la cabeza.

No se cobraba por el agua suministrada y nadie estaba a cargo de ellos. Todo este complejo de pozos era propiedad del ayuntamiento.

Pozo Ejido

Se encuentra situado a las afueras de la población. Recibe EL nombre por encontrarse en el barrio del “Lejío La Ruiza”. Es conocido también por el nombre del “Pozo de la Carretera” o “Pozo del Regato del Lejío La Ruiza” por encontrarse al lado de la carretera y de dicho regato.

Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Adornado con brocal de piedra en forma cuadrada.

Ahora este manantial está cubierto (con el fin de evitar que los niños pudieran caer al pozo), pero antes no, por eso se tenía que limpiar cada cierto tiempo. Para limpiar la fuente, primero se intentaba vaciarla, aunque, como seguía manando, dos personas tenían que estar todo el rato sacando agua con calderetas, mientras otros cuatro o cinco limpiaban las paredes con raideras de las de limpiar la artesa cuando se amasaba el pan y con escobones. El pozo se limpiaba una vez al año, cuando se quedaba sin agua El barro que había se dejaba secar, un metro de barro a lo mejor. Bajaba uno abajo, arriba otro con una cuerda y a subir pozales.

Su agua no era apta para el consumo por su sabor “salobre”, por lo que se usaba para dar de beber a las vacas, hay quien hacia uso de piedras para facilitar el trabajo, apoyadas en las paredes de las cercas de los alrededores, así éstas conducían el agua sacada del pozo directamente a las pilas del ganado, sin necesidad de entrar dentro de los corrales.

Pozo La Fuente

Se encuentra en el camino que va dirección a la dehesa del río, está ubicado en el campo.

Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras irregulares, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Adornado con brocal de piedra en forma cuadrada se dice que es uno de los más antiguos de la población.

Servía para el abastecimiento humano, ya que era un pozo de agua potable. Era el pozo que mejor agua tenía, por lo que era el más usado para agua de boca, siguiendo los testimonios de la gente del pueblo el agua que se extraía de este pozo se podía consumir para comer (cocinar) y beber. Pudiendo calmar también la sed de la fatiga y el calor en sus aguas cristalinas. Esta fuente era de donde se cogía el agua para beber. Se iba con burros y aguaderas. En las aguaderas se metían los cántaros, y el botijo o botija se llevaba en la mano.

Nuestros antepasados se surtían de agua en fuentes naturales, tomarían en general la llamada agua de boca –agua apta para el consumo– del mismo lugar en el que surgía. Con la construcción de los pozos, este pueblo no era falto de aguas dulces. Destacaba en nuestra zona la abundancia de precipitaciones, lo que incidía en la mayor parte de los pozos, no faltaba agua ni en invierno ni en verano, y a ésta causa los vecinos no tenían que ir a otra villa a por agua. Como no había escasez, ni necesidad de traer agua potable de otros pueblos, no surgían conflictos por el aprovisionamiento de agua.

Pozo Nuevo

Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Adornado con brocal de piedra en forma cuadrada.

Fue el último en construirse de ahí el origen de su nombre.

En algunas localidades de las sierras adyacentes, alejadas de los cauces de ríos y ramblas, la zona de huertos se localiza junto a la localidad, regándose mediante pozos. Servía para el riego de pequeñas zonas de huerto.

Los pozos cada día aglutinaban a su alrededor a hombre y mujeres de la localidad, en torno a ellos, se charlaba y se contaban chismes y noticias.

El Pozuelo

Situado a un kilómetros del pueblo aproximadamente.

Es un ejemplo de pozo construido en fechas muy tempranas, citado en el año… Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Está ubicado en el campo. Adornado con brocal de piedra en forma cuadrada.

Era el pozo más usado para lavar (hacer la colada). Llenar las pilas para lavar era un trabajo duro para las mujeres, se lavaba a mano y con jabón casero, la ropa se tendía en las paredes de piedra, se iban a comer y volvían a por ella una vez seca. Las pilas eran de piedra, aún se pueden observar en algunos casos al lado de dichos pozos, había quien tenía sus propias pilas, pero también se encontraban aquellos que no disponían de ellas, por lo que tenían que pedirlas, pues en la mayoría de los casos eran dejadas y no alquiladas, cuando sus dueñas no las estaban dando uso.

Según testimonios orales el agua se sacaba “a fuerza”, al extremo de una cuerda se ataba un cubo para elevar el agua a la superficie y sin ningún tipo de mecanismo que aminorara el peso que suponía elevar el cubo lleno de agua desde una profundidad de varios metros.

Pozo de la Dehesa

Situado a dos kilómetros del pueblo, se encuentra en la dehesa del río, de ahí el origen de su nombre.

Pozo de una sola boca, de base circular. Está revocado con piedras, sujetando la tierra de las paredes de los lados para que no se hundan. Está ubicado en el campo. Adornado con brocal de piedra de forma circular y pintado con cal. Se utilizaba para abastecer las necesidades de los animales (para abrevar el ganado).

Los pozos para el ganado se suelen emplazar en las zonas de rambla, de forma que aunque someramente no exista agua hasta épocas de avenidas, en el subsuelo existen pequeñas corrientes que hacen que el pozo se llene con relativa facilidad.

Aparece acompañado de pilones, que servían para que bebieran las bestias. Los pilones, eran de piedra, debían llenarse por los hombres, con mucho esfuerzo y muchos viajes.

Se empleaba para dar agua a las caballerías y, los que tenían los corrales cerca, también la cogían para las gallinas. Se aprovechaba también el agua para beber las ovejas y se cogía agua para hacer adobes. Y otros metían allí la botella del vino para ponerla a enfrescar. Se ataba una cuerda al cuello de la botella y se metía dentro del agua para que se mantuviera fresca.

Actualmente además de constituir elementos ornamentales que embellecen nuestro municipio siguen cumpliendo un objetivo funcional, se saca agua para el ganado, aunque no hemos de olvidar, que sufren la consecuencia del rigor climático con el que nos encontramos hoy en día.